Domingo. Mediodía. Me bañé y estoy hace dos horas con una toalla en la cabeza y una pinta que al mirarme al espejo me hace saber que es el momento JUSTO para conocer al amor de mi vida.
Estoy sola literalmente, no tengo ganas de levantarme para hervir fideos y la televisión un día como hoy prácticamente no existe. Tenis, tenis, tenis, carreras de autos, Crónica con primicias bizarras de la semana... Uff, no hay nada.
Qué hago acá. El sonido del calefactor me deprime y mi nivel de paciencia con los programas de Utilísima está llegando al límite. Almuerzo mientras miro Bricolage y aprendo a hacer tarjetas aretesanales.
Me voy a molestar a alguien para que ceda su tarde a los dominios de mi persona. Si quieren mates toquen el timbre en dos horas y sean bienvenidos.
Mucha paz,
Anto
